Carta a mi hija Sabina
La experiencia de ser madre

Querida Sabina, chiquita mía:
Nací mamá cuando tú naciste Sabina. Y no sabía de lo que era capaz hasta que tú llegaste. Gracias a ti soy mejor persona.
Desde que tú estás en este mundo, todo es menos triste y más luminoso. Ahora que veo en ti a la Mafalda que leía hace años, sé que la esperanza es una renovación constante.
Gracias a ti, Sabina, descubrí el verdadero amor. Al sentir tu solidaridad niña, tu entrega, tu compañía, tu candidez, sé que esto es el amor. Y tus abrazos y tu confianza. Todas las preguntas que me haces absolutamente segura de que las responderé.
Sabina mía, has sabido comprenderme con tu gran sabiduría. Y mira que hemos sorteado tiempos duros. Te tocó una mamá que trabaja como loca, todos los días y casi a todas horas para sacar la vida adelante. Y aunque sé que millones de mujeres lo hacen todos los días, y en circunstancias aún peores, cuando tú me das las gracias por cualquier cosa, me siento la heroína de la película.
Cuando me dices que soy tu "persona favorita del mundo", realmente me siento el centro del universo. Y multiplica esto por un millón al escuchar incansable pregunta: ¿Mami cuánto me quieres? -Pues de aquí a la luna; oírte responder: "Pues yo te quiero mil vueltas a la luna, un millón al sol, más tres a México, cinco a Mérida y dos a Cancún y a Guadalajara".
A diario descubro el mundo a través de tus ojos y revivo mi infancia con cada una de tus preguntas. En verdad no somos tan distintas. Me regresas a mis primeros años y renacen momentos maravillosos y tristes también. Y por esos recuerdos entiendo más a mi propia mamá y papá. Y también los quiero más por todo lo que tú me enseñas a diario.
Desde que llegaste a mi vida me convertí en la promotora número uno de la maternidad. De verdad se los recomiendo a todas y a todos. Casi siempre convenzo a los más incrédulos, aquellos que creen que todo se complica porque llegan los hijos.
No temo exagerar al decir que eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Por ti sé que vale la pena vivir. Que cada día que lucho por salir adelante, lo hago con tus besos, tus dibujos, tus cuentos, tus abrazos y planes juntas.
Y como dice la canción: iluminas cada uno de mis días. Gracias Sabina por dejarme ser tu mamá. Te amo.

Haide Serrano Soto